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Las pymes españolas, y su entorno, están cambiando rápida y terriblemente en los últimos años. Este cambio además se produce cada vez en ciclos más cortos y menos diferenciados. Existen muchas nuevas formas de afrontar estos cambios. Unas se vienen utilizando desde hace varios años, otras se pusieron de moda, y otras tantas han resultado poco útiles. La implantación de normas ISO, la utilización de ERP y CRM y últimamente la internacionalización son las actuaciones más comunes que se llevan a cabo en las empresas españolas, con el resultado que estamos viendo, y el que no vemos. Según ISO Survey, la publicación de ISO acerca de la implantación de normas a nivel mundial, España es el segundo país del mundo con más normas ISO 9001 y 14001 implantadas, por detrás de Italia. Teniendo en cuenta que España está en el puesto número 42 en el ranking de competitividad de Davos, está claro que algo no está funcionando bien, o las ISO por supuesto no son la solución que necesitamos, al menos no tantas empresas. Por otra parte, la inversión que se ha realizado en la implantación de CRM en España por parte de las pymes ha sido enorme, para posteriormente evidenciar que no sólo hay que tener el CRM, sino que hay que estar dispuesto, capacitado y formado para utilizarlo correctamente y disponer de, al menos, un pequeño plan comercial.
Entonces, ¿dónde está la clave?
Las Pymes españolas necesitan ser más competitivas. Pero para ser más competitivo no hay que reducir los precios, ya que siempre tendremos un límite, marcado por nuestros propios sueldos, muy superiores a los de otros países emergentes. Las empresas Europeas y Americanas tienen que estar en uno o dos escalones por encima de ese tipo de competitividad. Deben estar en busca de la excelencia. Y la excelencia no debe suponer un incremento de costes, sino una mayor productividad, una mejor calidad del producto, del servicio, un excelente trato al cliente, una planificación adecuada, unas relaciones de colaboración estrechas, unas personas formadas, capaces y habilitadas, una toma de decisión eficaz y una magnífica imagen de marca.
Esto ya no es cuestión de grandes empresas. Hoy en día cualquier empresa ha de estar en este escalón si quiere conseguir uno de los principales de cualquier empresa, sobrevivir.
En la actualidad existen multitud de posibilidades de poner en marcha actuaciones que diferencien a cada empresa de sus competidores, partiendo desde el abaratamiento de la tecnología, la enorme facilidad en el acceso a internet, la cantidad de consultoras de servicios avanzados y el gran ingenio de los publicistas españoles, etc.
Esta cuestión puede entenderse de una manera muy sencilla:
1. tengo que conocer a mis competidores y a mis clientes para ofrecer lo que unos no pueden y otros necesitan (estudios de mercado y de competencia / benchmarking)
2. tengo que estar muy presente y tener una marca fácilmente reconocible y atractiva (marketing)
3. en este proceso estaré creando unas expectativas en mis clientes, por tanto, he de cumplir con ellas y ser realmente serio, eficaz y bueno en lo que hago (procesos)
4. una vez he prestado mi servicio o bien vendido mi producto, tengo que cerciorarme de que este cliente hablará bien de mí y traerá a más clientes o volverá (fidelización)
5. he de devolver a la sociedad una parte de lo que me está haciendo crecer (responsabilidad social corporativa)
Para conseguir resolver las cuestiones que se plantean en esta ecuación, Biable dispone de una metodología propia para conseguir una Mejora Competitiva de las pymes españolas.
Si quieres saber cómo funcionamos, ponte en contacto con nosotros: hola@biable.es